Columna

La culpa es de Fátima

Por Raymundo Riva Palacio

Fátima era mujer, niña y pobre. Y sus padres, según las autoridades, tenían problemas mentales. Cuando desapareció y presentaron la denuncia, no hicieron nada en la fiscalía de Xochimilco. Tuvieron que cruzar la ciudad para presentarla en Azcapotzalco, pero ni aún así se activó la Alerta Amber. Pasaron 24 horas, esas críticas 24 horas que dicen los investigadores son cruciales para resolver casos, para que comenzaran a hacer algo las autoridades. Avanzaron los días con Fátima desaparecida. Cuando preguntó la prensa por ella el viernes pasado a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, respondió con un “ahora no”. Cuando le estalló en las manos su asesinato, del “ahora no” su gobierno pasó a culpar indirectamente a la familia de ser la responsable del crimen. Así es en este México al revés. Que la privaran de su libertad, tiraran sus dientes a golpes y la mataran, era permisible. Era mujer, niña y pobre.

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