Columna

Pues el papa dijo no

Por Joquín López Dóriga

El menú fue atole con tamal. Florestán

Apenas el martes le contaba aquí: mañana el papa Francisco tomará una decisión que va a marcar el futuro de la Iglesia católica y de su pontificado: si aprueba o no la ordenación de hombres casados ante la falta de sacerdotes en la Amazonia, donde durante días, en octubre pasado, presidió el Sínodo de Obispos Amazónicos y se lo pidieron, ante la escasez de sacerdotes que pasaban meses sin oficiar misa en esa amplia y olvidada, perdida, zona del mundo.

Este tema ha sido debatido por centurias en las que la Iglesia se ha opuesto a la ruptura de ese celibato, como uno de sus basamentos y a lo que se siguen oponiendo sus bases duras y de centro, incluido su antecesor vivo, Benedicto XVI, quien el 12 de junio publicara un pasaje del libro Desde el fondo de nuestros corazones, en el que se rechaza cualquier grieta a ese principio.

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